Entre colegas

Para una mejor comunicación

Hablar de la comunicación significa centrar la atención en el ser humano: puesto que se reconoce universalmente el hecho de que, comunicar es una realidad intrínseca y determinante de su naturaleza.
El ser humano no puede prescindir de la comunicación, lo mismo que no puede prescindir de su relacionalidad. Si no fuese posible la comunicación, no sería posible el progreso y toda la humanidad se quedaría bloqueada en sí misma.
Todas nuestras conductas son observadas y percibidas como “mensaje” por los otros, y a su vez nuestras conductas originan respuestas en las otras personas.
La comunicación no depende sólo de lo que se entrega sino de lo que pasa con el que la recibe y no sólo es transmisión de información sino intercambio de sensaciones, emociones y conductas.
Es importante tener en cuenta que “no hay” –no conducta- que equivale a decir “es imposible no comportarse”. Si se acepta que toda conducta en una situación e interacción tiene un valor mensaje, es decir, es comunicación, se deduce que por mucho que uno lo intente, no puede dejar de comunicar
Es necesario que las personas reflexionen acerca de lo que quieren expresar cuando dicen: “El / ella no se comunica conmigo” pues quizá lo que están reclamándose es más expresión verbal de sentimientos y emociones, o dicho de otra manera, es pedir que pongan en palabras lo que constantemente están actuando.
En el debate debe haber unas reglas claras al comienzo de este, que nos lleven a encauzarnos en una clara comunicación entre los participantes. Se sugiere:
* Respetar el orden de las palabras, siempre habla una persona y los demás escuchan.
* Respetar las opiniones y posiciones de los otros, no importan qué tan extrañas o diferentes nos puedan parecer.
El debate es un campo de reflexión grupal. Es importante tener en cuenta la congruencia en la comunicación, es decir, entre lo que decimos y lo que expresamos, de esta manera nuestras intervenciones son entendidas por los demás participantes.
En el debate hay una invitación a utilizar el pronombre “yo” y no “usted”, ya que si nuestra comunicación comienza por “usted me hace” en ese mismo momento se cierra toda posibilidad de comunicación verbal y entramos a culpabilizar al otro antes de hacernos responsables de nuestras palabras.
Cuando escuchamos de forma activa intentamos sintonizar con la otra persona. Dejamos por un momento nuestros puntos de vista para explorar y comprender lo que el otro quiere comunicar, tu interlocutor, en el momento que está hablando, ve y siente que lo escuchás de verdad, que te interesa lo que dice y se siente cómodo, atendido, reconfortado, en una palabra estas 100 % con él.

Escuchamos en forma activa, cuando:
* No cambiamos de tema cuando el otro habla.
* No valoramos, ni juzgamos.
* No estamos pensando en cómo rebatir lo que el otro dice mientras habla.
* Exploramos los sentimientos además de los hechos.
* Observamos el lenguaje no verbal.
* Hacemos preguntas abiertas, es decir, preguntas que permiten al que habla expresarse más, explorar y profundizar más de lo que habla.

Nos sentimos bien y escuchados si:
* Miramos a los ojos.
* Comentamos acerca del tema.
* Hacemos gestos de asentimiento.
* No interrumpimos.
* Hacemos preguntas aclaratorias.
* Consideramos los argumentos como posturas iguales.
* Tenemos en cuenta el contexto.
En la escucha activa se puede hablar, pero no se puede interrumpir y no se puede cambiar el protagonismo de la historia.
Cuando estamos escuchando, estamos escuchando y no tenemos que intentar solucionar los problemas en ese momento. Ya habrá tiempo después. Es momento de escuchar en ese momento.

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