Volkswagen Vento Variant 2.5 Advance
Estilo familiar
Hace dos años, cuando probé el Vento sedán, me quedé con una impresión ambigua: resultaba un vehículo intachable en términos de diseño, comportamiento dinámico y calidad de fabricación. Un gran auto. Sin embargo, su llegada dejó como pocas veces en evidencia la brecha tecnológica que afecta cada vez más a nuestro mercado automotor. El Vento no llegó para reemplazar al Bora, como ocurrió en los países más desarrollados, sino que se posicionó un poco más arriba en precio para ubicarse en un segmento que hasta el momento no existía: el primer escalón de acceso a los llamados “vehículos premium”. La llegada del Vento, además, fue la confirmación definitiva de que el Golf V nunca se ofrecería en estas tierras. A cambio, la mencionada brecha nos obligó a conformarnos con un pobre restyling hecho en Brasil del Golf IV.
La presentación en marzo pasado de la Variant fue un nuevo paso en el mismo sentido. La carrocería familiar del compacto alemán ya no se llama Golf Variant, como ocurrió entre los años 2000 y 2006, sino Vento Variant, para reafirmar la diferencia entre una generación tecnológica y la otra.
Todo esto, sin embargo, no me impidió disfrutar de una de las familiares más equilibradas y mejor logradas del momento.
Por fuera
Moderno, elegante, armonioso y con cierto toque deportivo. Hace pocos meses, para adjudicarle estos adjetivos al diseño de un vehículo familiar había que sondear por encima de los 150 mil pesos. El Vento Variant tiene el diseño equilibrado de su segmento, donde compite contra el Peugeot 307 SW y el Renault Mégane II Grand Tour. No es que estos vehículos sean feos, de ninguna manera, pero queda claro que a la hora de crearlos la forma quedó relegada a la función.
El Variant recibió los ángulos más señoriales del Vento sedán y los combinó con una línea de techo más extendida, que desciende con fluidez para el remate del portón trasero. El conjunto termina de redondearse con unas atractivas llantas aluminio de 16 pulgadas con cinco radios.
Tan sólo las ópticas traseras, que recuerdan a la vieja familiar del Honda Accord, carecen de cierto carácter.
El salto en dimensiones con respecto al anterior Golf Variant es importante: mide 16 centímetros más de largo, para llegar a los 4,56 metros. Sin embargo, es apenas dos milímetros más largo que el Vento sedán.
Por dentro
Combina la sobriedad y la excelente calidad de terminación del Vento sedán con un notable espacio interior. La sensación de amplitud es destacable, en gran parte gracias al techo panorámico de 1,36 metros de largo. Está dividido en dos secciones: la primera se puede abrir eléctricamente, mientras que la persiana abarca toda la superficie del techo y también se puede accionar con un motor eléctrico.
El puesto de conducción es muy cómodo y se adapta a la perfección hasta para las personas de mayor altura. El volante se regula en altura y profundidad.
En las plazas traseras el espacio es algo justo si la intención es llevar a tres adultos, sobre todo porque el lugar para las piernas no abunda. Es decir: atrás viajan cómodos dos adultos o tres niños. Para estos últimos, la butaca trasera cuenta con anclajes para llevar dos sillitas con el sistema Isofix.
Con todos los asientos en posición, la capacidad del baúl ya es bastante generosa: 560 litros. Si se pliega la butaca trasera, el volumen puede crecer hasta unos impresionantes 1.550 litros. Si sólo se van a llevar objetos largos, será suficiente con abrir la puerta oculta por el apoyabrazos central trasero.
El baúl cuenta con un tomacorriente de 12 voltios, una cortina que oculta gran parte de la carga y un doble fondo de ocho centímetros de altura. Si se viaja con carga plena, será mejor no pinchar: la rueda de auxilio está escondida en un tercer fondo.
Para quienes les gusta viajar cargados hasta el techo, viene de serie con dos elegantes barras portaequipajes cromadas. Su presencia genera algunos ruidos aerodinámicos a alta velocidad, aunque nunca llega a ser algo molesto.
A diferencia del Vento sedán, que se ofrece con cuatro niveles de equipamiento, el Variant sólo cuenta con el acabado Advance, que hace más hincapié en la seguridad que en los juguetes electrónicos: viene con frenos ABS, repartidor de frenado EBD, control de estabilidad y tracción. También trae de serie seis airbags: dos frontales, dos laterales para los pasajeros de adelante y airbags de cortina que abarcan las dos filas de asiento. Este último consta de sólo una bolsa de aire a cada costado, lo cual generó una confusión en los publicistas de Volkswagen, que los cuentan como si estuvieran divididos y por eso aseguran en los avisos que el Vento Variant viene con ocho airbags. La verdad es que son seis.
Motor y transmisión
No hay novedades. Sólo se ofrecerá con dos opciones de motor: el cinco cilindros naftero con 2.5 litros de cilindrada y 170 caballos de potencia, y el cuatro cilindros diesel de inyección directa con 1.9 litros y 105 caballos. De esta manera, quedaron descartados los dos motores más interesantes (y también más costosos) del Vento sedán: el 2.0 TDi de 140 caballos y 2.0 T FSi de 200 caballos.
En materia de transmisiones las opciones son más variadas: el motor naftero se puede combinar con una caja manual de cinco velocidades o con una automática Tiptronic de seis marchas. El diesel, en cambio, puede optar entre la manual o la excelente automática de doble embrague (DSG) con seis velocidades. Esta última es la mejor caja secuencial que en este momento se fabrica en todo el mundo. No por nada, el sistema DSG es el mismo que eligió Bugatti para controlar a su todopoderoso deportivo Veyron de 1.001 caballos de fuerza.
Comportamiento
La unidad probada tenía el motor naftero en combinación con la caja manual. Es curioso cómo hay datos anecdóticos que la gente tiene una gran tendencia a retener en la memoria. En el transcurso de la semana del test, más de cuatro veces me preguntaron si es verdad que este es un motor Lamborghini. Lo cierto es que la marca italiana –integrante del Grupo Volkswagen- utilizó dos blocks de este cinco cilindros para crear el V10 de 5 litros que le dio vida al modelo Gallardo. Por eso, es Lamborghini quien utiliza los motores de VW.
Volviendo al Vento, se trata de una mecánica robusta y con potencia de sobra para el uso cotidiano. Los casi 90 kilos de peso extra con respecto al sedán no se sienten en el acelerador, aunque es probable que esto sí ocurra en la versión diesel. El andar es muy confortable y su comportamiento dinámico es claramente más deportivo que en sus rivales. La dirección electro-mecánica resulta demasiado sobreasistida, aunque en todo momento brinda una gran confianza.
La caja manual tiene un tacto y un recorrido que pueden ser considerados ejemplares. En ruta, la capacidad de repuesta del motor cinco cilindros es tan contundente que de manera instintiva se tiende a busca una sexta marcha en la selectora. Sería ideal contar con una relación más, sobre todo al tratarse de un vehículo capaz de alcanzar los 205 km/h de velocidad máxima. Además, una sobremarcha ayudaría también a reducir los consumos en ruta. Este es el único aspecto claro donde el Mégane II Grand Tour saca ventaja.
Ya que se habla de velocidad, hay que mencionar que la máxima está limitada en forma electrónica. En el Vento sedán, este motor es capaz de llegar a 210 km/h.
Conclusión
Siempre pensé que los autos familiares eran una sobreestimación de la real necesidad de espacio de carga. Una declaración de principios del progenitor que piensa que asumir la paternidad/maternidad implica resignar performance y estilo en el auto que maneja todos los días. Hasta ahora, había que buscar muy arriba en la tabla de precios para encontrar una rural espaciosa y con un buen desempeño dinámico. Como ya lo hizo con el Vento sedán, Volkswagen volvió a demostrar con el Variant que el anhelado segmento premium puede ser más accesible de lo que muchos imaginaban. Y que para salir de viaje en familia, la carreta de los Ingalls ya no es la única opción.
Carlos Cristófalo







