Energías alternativas
La guerra de las baterías
Acabar con la dependencia energética del petróleo. Ése es uno de los objetivos que se han marcado los países más pudientes para combatir el cambio climático. Un objetivo donde jugarán un papel fundamental unos dispositivos que durante años han alimentado al sistema eléctrico de los vehículos de combustión interna y que en un futuro cercano proporcionarán a la máquina toda la energía que necesita para desplazarse. Son las baterías, corazón del inminente coche eléctrico y eje de este reportaje.
El 2010 es el año elegido para que el “automóvil del futuro” adquiera una representación significativa en el mercado mundial. Se estima que en 2014 circularán por las rutas de Europa alrededor de cinco millones de vehículos de este tipo.
¿Y qué baterías los moverán? Las elegidas han sido las de Ion-Litio, la misma tecnología que usan las de los teléfonos celulares de última generación. Aunque más caras, poseen el doble de densidad energética que las tradicionales de níquel, permitiendo que el motor recorra entre 150 y 200 kilómetros sin detenerse a recargar.
Para llevar a cabo la producción en masa de estos acumuladores energéticos y cumplir las ajustadas fechas, las marcas de autos se han lanzado a establecer alianzas con los diferentes fabricantes de electrónica. Su mirada la han fijado en Oriente, concretamente en Japón y Corea del Sur, regiones que poseen la hegemonía mundial en desarrollo de baterías.
Las empresas de electrónica se frotan las manos con la llegada de los nuevos vehículos. Por ello, están formando “joint ventures” -pactos estratégicos y exclusivos en los que cada integrante mantiene su independencia- con las corporaciones automovilísticas. La japonesa Panasonic ha sido la elegida para suministrar baterías a Toyota, el mayor fabricante de vehículos del mundo. Ambas marcas han creado una sociedad conjunta, Panasonic EV Energy Co, cuya formación no agradó en Volkswagen.
¿El motivo del enfado? La factoría alemana VW tenía un acuerdo con Panasonic, que fue cancelado para aliarse con Toyota.
Por su parte, Honda mantiene una “joint venture” con GS Yuasa, que actualmente desarrolla acumuladores para sus modelos híbridos y se espera que haga lo propio para los totalmente eléctricos. Precisamente esta empresa, GS Yuasa, ejercerá un importante rol en la nueva generación de autos, ya que también tiene establecida otra “joint venture” con Mitsubishi. Y es que este fabricante japonés, gracias a su alianza con la europea PSA Peugeot Citroen, se encuentra en una muy buena posición en la carrera por lanzar cuanto antes una alternativa real y asequible al vehículo tradicional.
Un desafío como el del auto eléctrico requiere de estrategias y colaboraciones a gran escala entre importantes compañías. De ahí que se den situaciones como la citada entre PSA y Mitsubishi, según la cual, la compañía nipona suministrará a la francesa la tecnología para convertir la electricidad en potencia. Otra sociedad euro-asiática es la constituida por Nissan y Renault, que están desarrollando en conjunto un vehículo eléctrico. Se llama Leaf, y su corazón energético será creado por NEC, con quien Nissan invertirá unos 1.100 millones de dólares en la fabricación de baterías.
En el Viejo Continente, el consorcio alemán BMW ha designado como proveedor de alimentadores para el Mini E a SB LiMotive, empresa conjunta formada por Bosch y Samsung SDI. Por su parte, los vehículos de Fiat, como los nuevos Fiorino, Ducato y e500, se desplazarán gracias a la ayuda del fabricante coreano Kokam.
Una marca europea de autos que aún no puede asegurar al 100% un convenio con una única compañía de dispositivos electrónicos es Daimler. Según el grupo, ello depende de tamaños y modelos, pero considerando las acciones que posee sobre Tesla Motors, parece evidente quién será la elegida. Por ahora, esta empresa estadounidense especializada en vehículos eléctricos suministrará las baterías pare el nuevo Smart EV.
Estados Unidos tiene bastante claro que debe eliminar su subordinación a los combustibles fósiles. La nueva administración acaba de destinar ayudas multimillonarias para el desarrollo de baterías en su territorio. Su intención es convertir al país norteamericano en el mayor fabricante de estos dispositivos, buscando acabar con el reinado japonés.
Uno de los beneficiarios de estas ayudas es Ford. Dicha compañía anunció en el Salón del Automóvil de Washington un pacto con Johnson Controls-Saft -empresa conjunta entre la estadounidense Johnson Controls y la francesa Saft-, según el cual, esta última producirá los sistemas energéticos para sus vehículos recargables. En un principio, las células de las baterías se producirán en la localidad francesa de Nersac y los acumuladores en Estados Unidos.
General Motors, el que fuera el mayor fabricante de coches del mundo antes de que Toyota lo superara, ha anunciado una alianza con LG Chem Compact Power Inc. Subsidiaria de la coreana LG Chem, esta marca suministrará las baterías para el híbrido Chevrolet Volt y probablemente para los futuros modelos totalmente eléctricos. Otra compañía que apuesta fuerte en este terreno es Chrysler. Recientemente presentó cinco vehículos eléctricos, que serán alimentados por dispositivos de A123Systems.
La batería de un auto eléctrico pesa unos 200 kilos y gracias a su tamaño compacto, el baúl mantiene todo su espacio. De hecho, el interior del vehículo es más amplio que el de un modelo tradicional ya que los componentes eléctricos ocupan menos lugar. Y con su autonomía de unos 200 kilómetros, desaparece el miedo a quedarse tirado en la ruta.

