Entre colegas
Formalidad, sinónimo de éxito
Me crié en una familia italiana. Conozco de memoria lo bueno y lo malo de ser parte integrante del vasto grupo de descendientes de inmigrantes. Destaco por sobre todas las cosas la entrañable calidez y la absoluta sencillez de la gente de la tierra de mis abuelos.
A Fernando Colombo le pasa algo parecido, aunque a veces no nos pongamos de acuerdo sobre situaciones netamente geográficas: él defiende más el refinamiento y la cultura empresarial e industrial del italiano del norte porque sus raíces se inician en Génova, y yo me aferro más a la exageración y falta de decoro del itálico sureño ya que mis más cercanos referentes del viejo continente son un padre de Nápoles y un abuelo tan siciliano como “El Padrino”.
Precisamente al norte de Italia, a la ciudad de Bolonia, la docta, fue donde llegó Fercol convocado por el premio Pymes, de Clarín. Esta urbe poblada mayoritariamente de estudiantes es conocida por algunos como la Ciudad Roja, nombre bien dado por el color de sus techos de tejas o por su pasado comunista durante la Segunda Guerra Mundial.
Allí, en el marco de la Universidad más antigua de occidente, en las aulas que aún conservan el estilo medieval, Fernando Colombo asistió al “Curso en Gestión e innovación Pyme”. El dictado intensivo de la cursada duró dos semanas. Las cátedras fueron dictadas y monitoreadas por prestigiosos docentes e industriales de la región. Además, lo novedoso es que se incluyó, en el desarrollo de las clases, visitas al corazón de la producción y administración de industrias enormes y ultramodernas.
El grupo de participantes fue constituido en su mayoría por empresarios y profesionales ansiosos de acaparar conocimientos que sean útiles a nuestro proceder industrial nacional.
¿Qué nos cuenta nuestro director acerca de su viaje? “Fue realmente maravilloso participar en este curso de posgrado. En mi empresa vengo trabajando hace muchos años con responsabilidad para crear marcos de formalidad que engloben el accionar de todo el proceso de producción. Esta formalidad es la que nos permitió aplicar para este concurso, del que estamos orgullosos de haber obtenido el primer premio. Las clases dictadas fueron de Gestión, Marketing, Project management, Producción, Costos y Logística. Todas ellas al frente de profesionales reconocidos del sector, y enteramente dictadas en italiano, alternaron teóricas y prácticas. En las visitas a las industrias pude reconocer mejores y peores características que en las nuestras. Para lograr las mejoras, solamente debemos poner un poco más de empeño. Hay algo que nos hace realmente distintos a los empresarios italianos. Hay un pensamiento tácito que indica, que con respecto al europeo, nos menospreciamos en nuestras capacidades. Pero, en verdad, esto no es para nada de esta forma. Afirmo que nuestras individualidades son mejores que las de cualquier europeo. Pero lo que los hace diferentes es que, ventajosamente, aprendieron a trabajar en equipo. Para esto desarrollan una cultura de la formalidad. Trabajan con indicadores y reportes, elementos que en muchas de nuestras empresas son aún confusos y no confiables. Esta cultura de la formalidad los lleva a no aceptar la informalidad institucionalizada. Por eso, por ejemplo, no entienden el porqué de los piquetes. La queja en sí misma no es válida. En Europa profesan la cultura del no molestar, cada uno hace lo que le corresponde hacer. Forman así una sociedad organizada, donde todo puede crecer y desarrollarse en un contexto de distribución
económica pareja. Aun así, en nuestras latitudes, nuestro desorden es el que nos ha enseñado durante tanto tiempo a pilotear tan bien nuestras naves en las crisis. A ellos, una crisis los descoloca y no saben cómo proceder, no tiene esa agilidad que, lamentablemente, hemos adquirido nosotros a fuerza de tener que remarla siempre. Creo, con convicción, que si a nuestras individualidades les añadimos la organización y el trabajo en equipo, aunando fuerzas con clientes y proveedores, todo esto en un marco de seriedad, nuestro horizonte es más que promisorio”.
A ponernos a trabajar en esto, entonces.
* Socia de Fercol Lubricantes.
