Test: Volkswagen Tiguan 2.0 TSi Sport
GTi 4x4
Volkswagen tiene la curiosa habilidad de posicionarse siempre como uno de los referentes en cada uno de los segmentos donde desembarca con sus modelos. Incluyendo hasta los nichos más insólitos.
Sin embargo, esa regla tiene una excepción y por el momento la carga pesa sobre la espalda de la Tiguan. La marca alemana desembarcó en nuestro país en diciembre pasado con su primera SUV para el segmento mediano, donde las ventas las dominan con comodidad la Honda CRV, la Toyota Rav4, la Hyundai Tucson y la Chevrolet Captiva.
Tal vez porque se trata de un producto nuevo, que todavía no es conocido por el gran público, la Tiguan aún no logró vender más de 60 unidades mensuales, cuando varios de sus competidores quintuplican esa cifra.
También es posible que el motivo se deba a la decisión comercial de Volkswagen Argentina de sólo importar las motorizaciones más potentes (2.0 TSi de 200 caballos y 2.0 TDi de 140 caballos), cuando en Europa existen variantes con motores más chicos y hasta con tracción 4x2.
Siempre me costó comprender al comprador de un vehículo con aspecto todo terreno y tracción simple, pero no hay dudas de que son un gran negocio: esas son las versiones que más venden de la CRV y la Rav4 en la Argentina.
Durante una semana probé la Tiguan 2.0 TSi Sport con caja manual, la variante más accesible con un precio de 143 mil pesos. En la otra punta de la oferta se ubica la 2.0 TDi Exclusive, con caja secuencial Tiptronic, que cuesta 180 mil pesos.
Por fuera
La Tiguan no tiene el diseño más original ni moderno de su segmento, pero al menos es elegante y armónica. Es una Touareg en escala reducida. Esto se advierte sobre todo en los musculosos guardabarros delanteros y en la familiar parrilla de Volkswagen, que contribuye a provocar comprensibles confusiones entre los más desprevenidos. Esto es una buena noticia para los que compren una Tiguan. Y una mala para los que ya tengan una Touareg.
La Tiguan comparte la misma plataforma del Golf V/VI europeo y de nuestro conocido Vento. Sus dimensiones están entre las más compactas del segmento: es 20 centímetros más corta que la Captiva y 10 centímetros más corta que la CRV. Esto es de gran ayuda para la maniobrabilidad en el tránsito y el estacionamiento, pero repercute de manera inmediata en el interior.
Por dentro
Veinte centímetros menos de largo se tienen que notar en el habitáculo. En la Tiguan eso se aprecia de manera concreta en la habitabilidad. A diferencia de la Captiva, la SUV de Volkswagen no ofrece la tercera fila de asientos ni siquiera como opción. Su baúl tampoco está entre los más grandes del segmento. Tiene 395 litros de capacidad, contra 605 de la Captiva y 524 de la CRV.
Por lo demás, ofrece comodidad para cinco pasajeros. Los ocupantes de las plazas traseras disfrutan de un aceptable espacio para las piernas, gracias a que la butaca se desplaza en forma longitudinal.
El puesto de conducción es intachable. La butaca tiene múltiples regulaciones –incluyendo altura- y el volante se regula en altura y profundidad. La calidad de terminación y de los materiales es óptima. En este aspecto, la Tiguan se ubica con claridad por encima de la media del segmento.
En el diseño interior sólo defraudan algunos comandos que resultan casi idénticos a los de un Gol. Es el caso del comando de encendido de las luces y los controles del aire acondicionado. Esto contrasta de manera notable con la modernidad de, por ejemplo, el equipo de audio, que fue tomado en forma directa del Passat y el Vento.
Motor y transmisión
Aquí radica la gran virtud oculta de la Tiguan. Volkswagen Argentina hace tiempo que sentenció que el nuevo Golf GTi europeo nunca llegará a nuestro mercado. Dicen que sería muy caro. A modo de premio consuelo, la que sí llegó es la mecánica de ese modelo. Se trata del 2.0 TSi: un cuatro cilindros naftero y con turbo que también se emplea en otros modelos del Grupo VW, como el Seat León y el Audi A3.
Los adjetivos escasean para definir el desempeño de este motor: es ágil, aguerrido, lineal, silencioso y hasta resulta bastante contenido con los consumos. En combinación con la exquisita caja manual de 6 velocidades, la Tiguan se convierte en una divertida máquina tanto para el tránsito urbano como para salir a la ruta.
La tracción 4Motion es otro punto destacable. Mientras la Captiva y la CRV optaron por sistemas de control electrónico que todo el tiempo conecta y desconecta la doble tracción, Volkswagen sigue confiando en este antiguo mecanismo basado en un embrague Haldex, que regula la distribución del torque en pocos segundos.
En condiciones normales, el par de la Tiguan se distribuye 90% al eje delantero y 10% al eje trasero. Pero, en caso de necesidad, puede funcionar 100% como tracción trasera.
Comportamiento
Está claro que no es un todo terreno puro y duro, pero ninguna de las SUV de este segmento lo es. La que más se aproxima, tal vez, es la Suzuki Gran Vitara JIII, a cambio de resignar potencia y confort de marcha.
Los neumáticos de la Tiguan están pensados para el asfalto, pero no hay dudas de que la tracción 4Motion brinda una gran dosis de seguridad en el manejo y confianza para disfrutar sin complejos de los 200 caballos de potencia. Tanto en tierra como en asfalto mojado, el control es absoluto y las reacciones son muy predecibles. Cuando se corta el acelerador en curvas a alta velocidad, el tren trasero desliza de manera dócil y sumisa.
El chasis equilibrado, la dirección precisa y los poderosos frenos a disco en las cuatro ruedas (los delanteros son ventilados) se acercan más a la definición de un auto deportivo que a una SUV.
En ciudad y sobre pavimento seco, la Tiguan es un auténtico GTi con prestaciones asombrosas. Acelera de 0 a 100 km/h en 7,9 segundos y alcanza una velocidad máxima de 210 km/h. A la hora de acelerar y mantener un ritmo de velocidad elevado en ruta, la Tiguan deja muy atrás a todos sus rivales.
El andar es confortable, pero más firme que el de otros competidores. Dobla sin grandes balanceos de la carrocería y transmite con fidelidad las imperfecciones del camino.
Conclusión
Con una demora de más de una década, Volkswagen debuta en el segmento de las 4x4 medianas con una oferta que no es la más económica del mercado. La Tiguan tampoco ofrece el habitáculo más amplio ni el diseño más vanguardista. Sin embargo, propone uno de los planteamientos más sensatos, originales y divertidos de su clase: un GTi con carrocería de todo terreno y el comportamiento sobre asfalto de un deportivo compacto. El cemento es, en definitiva, es el terreno donde se disputa la verdadera batalla cotidiana de las SUV.
Carlos Cristófalo
Producción fotográfica: Alberto Daniel




