Promocionan el Gas Licuado de Petróleo

Apuesta al GLP

Por invitación de la Secretaría de Energía, las principales petroleras le presentaron al Gobierno sus proyectos para instalar estaciones de servicio que expendan gas licuado de petróleo en todo el país. La idea es impulsar el desarrollo de este combustible que es un 60% más barato de la nafta y que utiliza equipos más económicos que los del GNC.
La comercialización del GLP en la Argentina estuvo prohibida hasta el año 2003 y desde entonces su desarrollo fue muy pobre. En el país sólo hay 140 vehículos particulares alimentados a GLP y la única estación de servicio se encuentra en Resistencia, Chaco. En los próximos meses se abrirá una nueva en Bahía Blanca.
“Las petroleras presentaron numerosos proyectos y prevén inversiones en GLP. De hecho, una gran petrolera brasileña nos comunicó su interés por impulsar estaciones basadas en ese producto”, informó a Infobae el coordinador de GLP en la Secretaría de Energía, Alberto Osso.
El GLP se puede almacenar a baja presión y en forma líquida. Un litro de GLP líquido puede transformarse en 250 litros al pasar a estado gaseoso. Esto asegura una mayor autonomía. Por ejemplo, con un tanque de 60 litros de GLP se pueden cubrir 450 kilómetros sin recargar.
El GLP está muy difundido en Europa, sobre todo en países como Gran Bretaña e Italia, donde ya se comercializan modelos adaptados desde fábrica para funcionar con GLP.
Pero, ¿qué es el GLP? Aparte de ser el combustible alternativo más usado en el mundo, sus siglas dicen que se trata de gas licuado del petróleo aunque, en realidad, hasta el 65% del que se produce en el mundo no se obtiene a partir de crudo, sino de otras fuentes como el gas natural.
Las estimaciones calculan que hay unos siete millones de vehículos que funcionan con GLP en Europa. La red de suministro cuenta con unas 35.000 estaciones de servicio: ás de 2.300 en Italia y otras 2.000 en Polonia. En España, por ejemplo, aún está muy poco desarrollado, con apenas 40 estaciones de servicio.
Al igual que el GNC, la gran ventaja de este tipo de autos es que su adaptación resulta muy sencilla y económica. Como elementos principales, se añade un depósito adicional (colocado en el hueco que ocuparía la rueda de repuesto), una toma adaptada para el repostaje y el reajuste de la electrónica para que ésta sea capaz de adaptar el funcionamiento del motor al uso de GLP o de la nafta. Porque, en realidad, se trata de modelos bifuel que pueden funcionar indistintamente con uno u otro combustible. Asimismo, y dada la mayor corrosión que produce el funcionamiento del GLP, algunas piezas del motor (como el asiento de las válvulas) son fabricadas en materiales más resistente que, a la larga, reducen el mantenimiento.
El vehículo tiene prácticamente el mismo rendimiento en los dos modos. Apenas se pierden dos caballos de potencia con autos de 100 caballos de potencia máxima. Pero sí se logran importantes mejoras medioambientales. Por ejemplo, como no tiene aditivos, apenas emite partículas, y sus emisiones de CO2 son entre un 5% y un 12% inferiores a las que se producen con la nafta.
El tanque de GLP tiene una capacidad aproximada de unos 50 litros y se recarga de forma idéntica como se hace con cualquier otro combustible, para lo cual se instala una toma especial junto a la del llenado del tanque tradicional. Sólo se puede recargar hasta el 80% de su capacidad por cuestiones de seguridad. Esto representa una autonomía de cerca de 450 kilómetros, que se incrementan hasta los 1.200 si se añade el funcionamiento sólo con nafta.