Test: Ford Focus Exe 2.0 Ghia
10 en Ingeniería
Una de las pocas ventajas de internet –que se destaca entre esa maraña de defectos compuesta por spam, virus y gente obsesionada por actualizar su Facebook- es haber permitido que el usuario de autos esté más informado que nunca. Con el mismo esfuerzo que le demanda recorrer la oferta de modelos locales, el automovilista argentino hoy también puede espiar lo que las mismas marcas ofrecen en otros países.
Así, se puede descubrir que el Volkswagen que acá se vende como Vento, en México se llama Bora y que nuestro Bora allá se llama Jetta. A la vez que en Europa, nuestro Bora no convive con el Vento, sino que fue reemplazado, por eso los dos se llamaron Jetta.
Fue la información libre de Internet la que enojó a muchos usuarios con una reciente estrategia de Peugeot: llamar 207 a un restyling brasileño del 206 para intentar asemejarlo al 207 que se vende en Europa y con el que no tiene ningún componente mecánico en común.
Un público informado no come vidrio y por eso son cada vez más las automotrices que se esfuerzan por ofrecer autos lo más parecido posibles a los que se venden en otras regiones del planeta. Los japoneses de Honda y Toyota lo implementaron antes que nadie. Y el caso más reciente fue el de Ford Argentina, que empezó a producir en Pacheco el nuevo Focus, apenas nueve meses después de su lanzamiento en Europa. Durante una semana manejé la versión Exe 2.0 Ghia y acá están las impresiones de esa experiencia.
Por fuera
Lo dicho: es igual al europeo. Se trata de la tercera evolución estética del Focus desde su lanzamiento y en nuestro mercado se salteó la segunda para pasar de manera directa a la más moderna. Ford llama “kinetic design” a esta escuela de diseño que hasta a ellos mismos les cuesta definir en cristiano, pero lo cierto es que el resultado general está muy bien logrado. Sobre todo en el frente, que arranca con una llamativa parrilla con muchos cromados y avanza sobre el capot con dos niveles de altura diferente. El resultado es que la trompa parece más baja y afilada de lo que es en realidad.
El perfil es discreto y elegante, como la mayoría de los autos de este segmento, parado sobre unas preciosas llantas de aleación de 16 pulgadas y 14 rayos, con neumáticos Bridgestone Turanza 205/55. La cola también es sobria, aunque impone mayor presencia que en el Focus sedán anterior, que ahora pasó a llamarse Focus One.
Por dentro
El nuevo Focus es uno de los autos más modernos que hoy se produce en la Argentina y no hay dudas de que es el que ofrece la mejor calidad de terminación.
Los materiales son agradables al tacto, no hay ruidos molestos y la versión Ghia ofrece un habitáculo revestido en cuero con las costuras a la vista, digno de un segmento superior. Tan sólo se podría criticar la aspereza del plástico que se utiliza en las puertas.
La posición de manejo es muy cómoda, con el volante regulable en altura y profundidad. La butaca del conductor tiene regulación de altura eléctrica y sujeta muy bien el cuerpo en curvas fuertes.
En el asiento trasero hay espacio suficiente para tres adultos. La altura de las plazas traseras es más generosa que el lugar para las piernas. El baúl tiene dimensiones soberbias: con 526 litros de capacidad es casi tan grande como el de un Mondeo.
Llama de manera poderosa la atención varios faltantes de equipamiento, sobre todo en seguridad. El Focus, por ejemplo, sólo ofrece dos airbags en todas sus versiones, mientras que varios competidores ya ofrecen seis bolsas de aire: dos frontales, dos laterales y dos de cortina.
Por lo demás, el interior se completa con climatizador de dos zonas, comandos accionados por voz, limpiaparabrisas automático, luces automáticas direccionales, encendido sin llave, techo corredizo, levantavidrios en las cuatro puertas y equipo de audio para CD, con MP3 y puerto USB.
Motor y transmisión
La carrocería, el diseño interior y el chasis son los mismos del nuevo Focus europeo, pero los componentes mecánicos no experimentaron ninguna renovación. Este puede ser uno de los puntos más frustrantes del nuevo Focus argentino. El viejo motor 2.0 Duratec es lineal, progresivo y ofrece 145 caballos que lo ayudan a moverse con agilidad en ruta, pero hoy en el mercado existen motores más potentes y, sobre todo, más eficientes. En el mismo rango de precio ya hay competidores que ofrecen más de 170 caballos de potencia.
Lo mismo ocurre con la caja: es robusta y silenciosa, pero el paso del tiempo se advierte en la precisión del comando y en la instintiva búsqueda de una sexta marcha que no existe por parte de un conductor habituado a manejar cajas más modernas en este mismo segmento.
A esto se deben sumar nuevos faltantes de equipamiento en materia de seguridad: viene de serie con frenos ABS con distribución de frenado EBD en todas las versiones, pero –una vez más- hay competidores que ya ofrecen, al menos en opción, control de estabilidad y de tracción.
Comportamiento
El chasis de última generación es uno de los puntos fuertes del nuevo Focus. Se trata de una plataforma que comparte componentes de suspensión y dirección con otros excelentes autos, como el Volvo S40 y el Mazda3. Esto se traduce en un soberbio andar tanto en ciudad como en ruta, donde la principal cualidad es la suavidad de los desplazamientos, con un agarre y una respuesta más aguerrida a medida que aumenta la velocidad.
El pedal de freno responde con contundencia y hay que acostumbrarse a tratarlo con respeto. La frenada es de una eficiencia pasmosa y acá también ayuda el excelente agarre de los neumáticos.
La dirección tiene una precisión ejemplar y el trabajo de insonorización del habitáculo es admirable. Todo esto contribuye a convertir al nuevo Focus en un excelente compañero de viajes.
A modo de curiosidad, por coeficiente aerodinámico y motorización, el Exe 2.0 Ghia con transmisión manual es el más veloz de los nuevos Focus, con una velocidad máxima de 210 km/h.
Conclusión
El esfuerzo de Ford Argentina por ofrecer acá el mismo Focus que se vende en Europa es un logro remarcable. Con un excelente andar, un desempeño dinámico incansable, un diseño moderno y una calidad de terminación que debe ser motivo de orgullo para el país, se trata de un producto muy interesante a tener en cuenta. Sin embargo, la antigüedad de la mecánica y los notorios faltantes de equipamiento de seguridad, pueden jugarle en contra dentro de un segmento donde reina un consumidor cada vez más informado y exigente.
El nuevo Focus argentino es un genial logro de la ingeniería, penalizado tal vez por el cicatero tacle de un súbito ataque ahorrativo. Según comentan en Pacheco, este Focus podría recibir este año algún replanteamiento más generoso.
Carlos Cristófalo
Fotos de Marcelo Sánchez
Especial de revista AutoPremium para Lubri-Press