Fiat 500 1.4 Sport
El regreso de la Bolita
La gente de Fiat Auto Argentina tuvo la amabilidad de prestarme durante diez horas exactas el auto más comentado y deseado del año: el nuevo Fiat 500, la reencarnación moderna del legendario Fitito que puso sobre ruedas a varias generaciones en nuestro país. Fueron diez horas de manejar sin parar. Sólo me bajé para almorzar porque no quise llenar de migas un interior tan cool.
No es mucho tiempo para probar un auto, sobre todo cuando tres de ellas están dedicadas a la sesión de fotos. Las fotos de los autos siempre se ven muy interesantes, pero acá viene la verdad de la milanesa: es una de las cosas más aburridas de este trabajo. Por suerte, esta vez me acompañó el diseñador y fotógrafo cordobés Alejandro Santacroce, quien no entiende mucho de autos modernos (maneja un Jeep Ika), pero quedó fascinado con las líneas del Cinquecento y me ayudó a descular algunos trucos del diseño.
Andar hoy con un Fiat 500 por las calles de Buenos Aires es lo mismo que dirigir la caravana de un circo. No hay forma de pasar desapercibido. Como se informa por separado en esta misma edición, todos tienen una historia para contar con el viejo Fitito, y cada vez que alguien me paraba para hablar era para destilar un poco de nostalgia sobre el 600, un auto que sólo comparte la marca con el actual Cinquecento.
Las líneas del 500 son simpáticas, femeninas, adolescentes, atemporales y con un toque cartoon que le gusta a todo el mundo. Algunos detalles sólo se aprecian en persona. Las puertas, por ejemplo, no son lisas. Tienen dos abultamientos paralelos que se podrían describir como rollitos y que lo hacen aún más candoroso.
Claro que la sonrisa de todos los curiosos desaparecía justo después de preguntar el precio: no encontré una sola persona a la cual le pareciera lógico el valor de 30.500 dólares (bajará a 28.500 cuando se termine de vender la edición limitada 90 Aniversario de Fiat en la Argentina).
En defensa del 500 aduje varias veces que el Mini Cooper más barato arranca en 36 mil dólares, pero ya todos saben que ese es un auto caro y exclusivo. Es como si todos hubieran esperado que el nuevo Fitito fuera un auto popular y accesible como el original.
Más allá de las comparaciones nostálgicas, ¿realmente el Fiat 500 lo vale?
Fabricado en Polonia, no es arriesgado decir que es el Fiat mejor terminado y equipado que jamás se vendió en la Argentina. En el interior abundan los plásticos, pero el diseño es tan ingenioso y los materiales son tan buenos que no hay ningún reproche posible.
El puesto de conducción es cómodo, aunque no está tan bien logrado como en el Mini. También pierde con el Mini en la agilidad de la caja de cambios de seis velocidades.
El motor 1.4 de 100 caballos no sorprende en el tránsito urbano. Es alegre y nada más. En autopista, hay que llevarlo por encima de las 4.000 rpm para que muestre su verdadero temperamento italiano. El torque máximo de 131 Nm se alcanza a las 4.250 rpm.
Pareciera que el rango de acción del motor es muy estrecho, porque la zona roja del tacómetro empieza en las 6.000 rpm, pero lo cierto es que el corte de inyección se ubica recién en las 7.000 rpm. De hecho, según la ficha técnica oficial, la potencia máxima se alcanza a partir de las 6.000 rpm. Es decir, para sacarle todo el jugo al 500 hay que llevarlo siempre un poco más allá del límite recomendado.
El botón Sport ubicado en el tablero endurece bastante la dirección y aumenta la respuesta del acelerador (el truco está en abrir más la mariposa de alimentación a igual recorrido del pedal), pero en ruta no se siente ninguna diferencia. Es en ciudad donde se nota una respuesta más vivaz, aunque la dirección pesada puede cansar.
El andar es más que correcto, mucho más confortable que el de un Mini y menos saltarín de lo que su corta distancia entre ejes hace suponer. Tan sólo hay que tener cuidado con los baches porteños que Mauricio Macri dice que ya reparó: en muchos de ellos el 500 cabe entero.
Otro rival posible del 500 -por su concepción retro y filosofía de accesorio de moda-, podría ser el Volkswagen New Beetle. Pero el alemán se impone sólo por precio (arranca en 22.900 dólares) y amplitud interior (las plazas traseras del Cinquecento son casi inútiles), y pierde en todos los otros aspectos: sobre todo en diseño, calidad de terminación y diversión al volante, a pesar de que el 500 tiene menos potencia.
Además, el equipamiento de este Fiat es completísimo: siete airbags, techo corredizo, sistema Blue&Me, frenos a disco en las cuatro ruedas con ABS y volante multifunción son elementos que no todos los autos de nicho ofrecen.
Quien tenga 30 mil dólares para gastarse en un capricho con ruedas, no encontrará en este momento otra oferta más tentadora que el 500. Es el auto más interesante, comentado, deseable y encantador que se lanzó este año en el país. Como el Fitito original, no se destaca por su espacio interior o por sus prestaciones, sino por su estilo y diseño revolucionarios. Pocos autos dicen hoy tanto sobre su propietario como el Cinquecento. Y, además, es el Fiat mejor logrado en varias décadas. Un clásico instantáneo.
Carlos Cristófalo
Fotos de Alejandro Santacroce
Especial de AutoPremium para Lubri-Press.
