Toyota Hilux y SW4 2009

Lifting para una líder

Probar el restyling de un vehículo es un ejercicio de memoria y sensibilidad. Memoria para recordar el carácter de la versión original y sensibilidad para corroborar las modificaciones que el fabricante dice haber introducido. En el caso de las Toyota Hilux y SW4 modelo 2009 el trabajo resultó esta vez más sencillo: los grandes cambios son pocos, concretos y perceptibles.

Toyota Argentina se comprometió a ofrecer en el país modelos idénticos a los que vende en otros mercados y con la Hilux no podría haber sido más leal a esa promesa: la pick-up y la SUV producidas en Zárate se lanzaron a la venta casi al mismo tiempo que en Europa y en Asia, mientras que este restyling demoró apenas un mes en dar la vuelta al globo.

El cambio estético más evidente está en la trompa, con una nueva parrilla trapezoidal inspirada en la pick-up Tundra que se produce en Estados Unidos. También son nuevos los paragolpes, las tomas de aire y las ópticas. La pick-up ahora tiene un portón de caja con cerradura y se ofrecen neumáticos de mayores medidas: 265/70 con llantas de 16 pulgadas para la Hilux y 265/65 con llantas de 17 pulgadas para la SW4.

Por dentro también hay cambios: tapizados de cuero de nueva confección, climatizador automático, computadora de a bordo, volante multifunción y sistema de audio de nuevo diseño. La calidad de los materiales siempre fue el punto fuerte de la Hilux y eso se nota aún más en esta nueva generación. Tan sólo desentonan los apliques de plásticos que -en vano- intentan imitar a la madera en la SW4. A falta de presupuesto para utilizar madera de verdad, siempre es preferible un plástico de buena calidad.

La gran novedad de la SW4 es su tercera fila de asientos. La última fila es sólo apta para niños y con las siete plazas en uso el espacio para el equipaje queda muy limitado, pero esto es algo que le ocurre a todos los vehículos de estas dimensiones. Cuando no se utiliza, la fila trasera se rebate por mitades y hacia los costados con un sistema de enganches algo complejo, pero ingenioso. Lo cierto es que con este agregado, la SW4 se convierte en una nueva e interesante opción para familias con cuatro o cinco hijos.

La prueba de manejo por las calles internas del barrio privado Cardales tuvo una extensión de apenas cuatro kilómetros, pero fueron suficientes para advertir tres mejoras concretas en el andar. Tanto la pick-up como la SUV recibieron retoques en la insonorización que filtran un poco más al conocido y rumoroso motor turbodiesel de 163 caballos. También mejoró el tacto de los frenos, que ahora tienen discos de mayores dimensiones: pasaron de 297 a 319 milímetros de diámetro.

La tercera mejora corresponde a la suspensión trasera de la pick-up: se instalaron muelles más suaves para mejorar el comportamiento con la caja vacía y la diferencia es notable. La pick-up aún no llega al confort de andar de la SW4, pero quedó muy cerca.

Es una pena que no se haya aprovechado este restyling para ampliar la oferta de motorizaciones. Los periodistas brasileños que compartieron la presentación en Campana recibieron con elogios la nueva mecánica naftera 2.7 de 158 caballos, que se producirá también en Zárate, pero que será por ahora exclusiva para el país vecino. La Hilux lidera con comodidad en la Argentina, pero en Brasil no tiene con qué darle a la vetusta Chevrolet S10, que es una auténtica bestseller gracias a su motor naftero apto para alcohol.

Tampoco se ofrecerá el kit de potencia para el motor turbodiesel que recibieron mercados tan disímiles como Tailandia y Gran Bretaña. Con esta mejora, el 3.0 D4-D pasó de los actuales 163 caballos a casi 200.

Por todo lo demás, la nueva Hilux sigue siendo el fierro de siempre: una robusta herramienta de trabajo de durabilidad legendaria, que no deja de ofrecer interesantes dosis de confort y buen desempeño para el manejo en ciudad. En la Argentina, por el momento, no tiene rivales. Volkswagen y Nissan mediante, el segmento volverá a ponerse peliagudo a partir de fines del 2009.

Carlos Cristófalo