Entre colegas
A la hora señalada
Ves el reloj… Hora de cierre, hora de ir a casa, hora de sumar horas a actividades personales. Mirás alrededor, y sabés que todavía no, porque te quedan, como siempre, algunos cabos sueltos para redondear la jornada laboral. Te apurás, te exigís a full, te iluminás y por fin podés dar el okay a tu tarea del día.
No muy calmo, te vas con la absoluta convicción que tampoco te alcanzará el tiempo para dedicar a las cosas que te gustan fuera del trabajo, que seguirá el libro sin leer sobre la mesa de luz, que seguirán esperando las zapatillas nuevas para pisar el gimnasio, que la película que querías ir a ver al cine seguro ya no está en cartel porque no tuviste tiempo….
¿Por qué a muchos de nosotros nos cuesta tanto dosificar y administrar el tiempo, ese bien tan preciado que, contrariamente a como se manejan los mercados, por grande que sea la demanda nunca aumentará la oferta? ¿Por qué para algunos parece que les sobra y lo derrochan, y para otros nos coquetea y luego se nos hace tan esquivo? ¿Por qué no podemos acumularlo, comprarlo en cuotas, pedirlo prestado, atraparlo en las agujas de una maquinaria rígida que nos recuerda que cuando pasa, se va y nunca mas vuelve?
Para nosotros, para los que corremos tras el tiempo, rápida, furiosamente y aun así él nos gana, pongamos en práctica algunas ideas, que pueden mitigar nuestra escasez de minutos y segundos.
* Hagamos un diagrama de actividades diarias: Si numeramos las tareas del día, sin duda las conoceremos mejor. Seguramente hay muchas que las realizamos más de una vez innecesariamente, o algunas otras que ni siquiera hace falta realizar.
* Prioricemos las actividades: Dividamos las tareas en urgentes y en importantes, démosle a cada una el orden que realmente merece.
* Utilicemos agenda: Pongamos fecha y hora a las cosas. Evaluemos un tiempo de acción, con margen de error. Evitaremos así superponer tareas y podremos cumplir con la realización de todas.
* Aprendamos a delegar: Siempre hay tareas que no nos corresponde hacer. O algunas otras que nos nos gusta realizar, o que nos resultan complicadas. Contemos con la ayuda de nuestros colaboradores, trabajemos en equipo y distribuyamos el trabajo de hacer cada uno aquello que realice más satisfactoriamente.
* Despojémonos de todo aquello que nos hace perder el tiempo: Muchas veces pasamos horas navegando en Internet, o haciendo alguna otra cosa que nos resulta, aunque amena, improductiva. Dejemos estos pasatiempos para el finde o para momentos en donde no estemos urgidos de terminar proyectos o realizar presentaciones.
* Relajémonos: Cuando no estamos presionados por el tic tac del reloj, cuando no estamos estresados, la realización de los trabajos fluyen rápida y libremente. No hay recetas magistrales ni pócimas mágicas para estirar las horas, lamentablemente. Pero démonos la oportunidad de organizarnos mejor, para lograr optimizar el uso del reloj, para que no se nos acaben los días con el sabor amargo de pensar que no hemos realizado lo suficiente.
* Titular de Fercol Lubricantes