Audi A5 3.2 FSI Quattro

Escultura mecánica

Esta pregunta es un clásico entre los aficionados a los autos: si tuvieras que elegir un vehículo con el cual debieras convivir por el resto de tus días y no importara el precio, ¿cuál elegirías? En este juego, la tentación de elegir un deportivo es grande, pero todo aquel que alguna vez tuvo uno en su garage, recuerda con claridad el día que tuvo que venderlo (o comprarse otro auto) cuando necesitó una dosis mínima de practicidad.
El A5 se presenta como la respuesta de Audi a esa pregunta eterna. No hay dudas: el mejor auto del mundo debería tener la calidad de construcción de un Audi, ¿pero no sería genial que también combinara el estilo de la coupé TT con la practicidad del sedán A4? En otras palabras, un auto que sea tan atractivo como una coupé, pero con espacio para cuatro personas y un baúl de tamaño decente.
La marca alemana asegura que esa alquimia es posible y nos prestó un A5 3.2 FSI Quattro durante una semana para intentar demostrarlo.

Por fuera

No es un auto deportivo. Es una elegante coupé sport, que es muy diferente. Quien busque los genes de las coupés TT o R8 en el A5 se sentirá defraudado. El diseñador brasileño Walter de’Silva lo concibió como “un vehículo de crucero para viajes de larga distancia a alta velocidad”. Es decir, lo que antes de conocía como Gran Turismo o GT. De’Silva asegura que el A5 fue la obra cumbre de su carrera y –sin olvidar también a su genial Alfa 156- es probable que tenga razón.
Más allá de la deliciosa línea ondulante que atraviesa el perfil del auto a la altura de los hombros y de las escultóricas llantas de 19 pulgadas, en la silueta del A5 prima la sensualidad por sobre la espectacularidad. Más Monet que Picasso. Más Scarlett Johansson que Pampita.

Por dentro

Cuando se trata de hacer que un auto se vea costoso y bien construido, Audi tiene una sólida reputación al respecto. El A5 se siente como si hubiera sido construido para durar hasta que implosione el universo.
Toda esa clase y buen gusto no redunda en términos de espacio. Quienes midan más de un metro ochenta deberán acostumbrarse a que su cabeza roce con la parte superior derecha del techo. La butaca tiene múltiples reglajes, lo mismo que el volante, por lo que encontrar la posición de manejo perfecta es cuestión de segundos. Sin embargo, esto se logrará a expensas del espacio para los pasajeros del asiento trasero. Atrás hay lugar para dos adultos, aunque deberán llevar la cabeza un poco agachada: una manera tan sutil como elegante de hacerles saber que tu A5 no es un lugar apropiado para aglomeraciones.
Queda claro que Audi sacrificó a los improbables pasajeros traseros a cambio de ofrecer algo que será más apreciado en el uso cotidiano y en largos viajes: un inmenso baúl con 455 litros de capacidad.

Motor y transmisión

El motor V6 de 3.2 litros y 265 caballos es un atleta silencioso. Trepa de vueltas con una agilidad pasmosa, pero su sonido inunda el habitáculo recién cuando se acerca al corte de inyección, en torno a las 7.500 rpm y ya dentro de la zona roja del tacómetro. Con 330 Nm de par y una excelente caja manual de seis velocidades, el torque es tan generoso que permite arrancar en tercera marcha sin titubeos. El secreto de tanta suavidad se encuentra en el sistema de inyección directa con admisión y distribución variable, que hace que el A5 se comporte como un aburguesado sedán de lujo en ciudad y como un campeón de Le Mans en la ruta.
Viene con el sistema de tracción integral Quattro, que es una garantía de seguridad en todo tipo de condición, y que en los últimos años sosegó en buena medida su voraz consumo de combustible.
En Europa el A5 se ofrece con numerosas combinaciones de transmisiones y motores, incluyendo un 3.0 V6 turbodiesel con 237 caballos. En la Argentina, por el momento la única alternativa al 3.2 FSi es el V8 4.2 naftero con 354 caballos, que equipa el más extremo S5.

Comportamiento

Ante todo, es un auto tremendamente fácil de conducir, con comandos suaves, una suspensión con tres niveles diferentes de dureza y un excelente aislamiento acústico. Dentro de ese entorno de íntimo confort, el A5 responde a las demandas del acelerador con una eficiencia contundente. Se siente como un verdadero Gran Turismo preparado para devorar kilómetros en rutas y autopistas de calidad variable.
La dirección transmite sensaciones muy vívidas de lo que ocurre con las ruedas delanteras –algo que cada vez es menos común en los autos modernos- y, a pesar de sus grandes dimensiones, se comporta con agilidad y sinceridad en los caminos más trabados.
Cuantos más kilómetros se hacen al volante del A5, más se confirma que su principal virtud no está en el diseño ni en el confort o la mecánica: el gran logro de los ingenieros alemanes radica en el equilibrio que lograron entre comodidad, confort y altísimas prestaciones. Es una eficiente máquina de acortar distancias.

Conclusión

El Audi A5 reúne todos los ingredientes necesarios para convertirse en el regalo perfecto de quien quiera premiar muchos años de esfuerzo y éxito personal. Su sutil filosofía no encaja con la imagen del auto de nuevo rico. No es vulgar ni farolero: es una elegante escultura mecánica para conductores maduros y exigentes, que buscan un vehículo apto para todo tipo de condición. Es una burbuja de confort en ciudad y una máquina implacablemente veloz en ruta. También es costoso, pero quien quiera darse un gusto en vida, tendrá la satisfacción de confirmar que el slogan de la “coupé perfecta” es algo mucho más profundo que un simple argumento de marketing.

Carlos Cristófalo
Fotos de Marcelo Sánchez