Hyundai i10 1.2 GLS
Ciudadano modelo
El segmento de los citycars –o miniautos- siempre fue uno de los menos explorados por las marcas que venden autos en la Argentina. Esto siempre me llamó la atención.
En la actualidad, se fabrica sólo un modelo de este segmento en nuestra región: el Ford Ka. No se puede considerar con seriedad al Fiat Uno, porque después de más de 20 años en nuestro mercado, está más cerca de ser exhibido en un Museo Paleolítico que en un concesionario. Sí, en cambio, habrá que prestar atención con mucha seriedad al nuevo Uno que se lanzará este año.
Lo cierto es que, mientras las fábricas regionales durmieron, el segmento fue copado en la última década por los productos provenientes de Asia. GM Argentina trajo el Spark coreano hace dos años, Kia Argentina acaba de rebanarle casi 5.000 dólares (y un airbag) al precio del Picanto vietnamita, Chery-Socma prometió traer el QQ3 chino en junio y Hyundai Argentina acaba de reemplazar al veterano Atos con el nuevo i10 fabricado en la India.
El segmento de los miniautos pasó en poco tiempo de ser ignorado a quedar casi superpoblado de ofertas. Y eso es muy bueno. Sobre todo porque los modelos más modernos se están encargando de desterrar la imagen de que los autos muy chiquitos son frágiles y hasta “descartables”.
El i10 que probamos durante una semana el mes pasado es el principal exponente de esta nueva ola.
Por fuera
No debe haber tarea más difícil que diseñar un auto chiquito, que al mismo tiempo sea agradable a la vista y habitable. Se complica más si el presupuesto no permite gastar en accesorios o terminaciones exóticas. Con apenas 3,56 metros de largo, el Hyundai i10 aprueba este rubro, en especial por su trompa moderna, simpática –algo femenina- y redondeada –con grandes faros estilizados y antiniebla de serie. La vista trasera es menos original. Se notan uniones de buena calidad en la chapa.
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Un punto en contra es la rueda de auxilio de emergencia, que en caso de tener que utilizarla no permite superar los 80 km/h.
Por tratarse del segmento más pequeño del mercado hay que destacar que tiene cinco puertas, algo que –por ejemplo- no ofrece el Ford Ka.
Por dentro
El puesto de conducción es típico de este segmento: el conductor está en una posición artificialmente elevada, para no quedar tan abajo e intimidado por el promedio de altura superior del resto del tránsito. El interior sorprende por su buena calidad de terminación y atención a los detalles.
Por supuesto, no es un auto de lujo, pero en su diseño, equipamiento y fabricación se advierte una mayor preocupación que en muchos autos de segmentos superiores fabricados en el Mercosur. La única excepción es el revestimiento del volante –regulable en altura-, que es demasiado áspero.
Para que este aspecto fuera un punto a favor del i10 resultó fundamental la decisión del importador de Hyundai de elegir la especificación para Europa y no la más sencilla para mercados emergentes.
Tiene levantavidrios eléctricos delanteros, frenos ABS, airbag para el conductor, un aire acondicionado que enfría con rapidez y un simpático equipo de audio con CD, MP3 y entrada para auxiliar.
Todos los botones y comandos son grandes y fáciles de operar sin quitar la vista del camino.
Los pasajeros nunca van a tocar el techo con su cabeza –la altura interior y la gran superficie vidriada son dos secretos de los diseñadores para hacer que un auto parezca más espacioso de lo que realmente es-, pero el espacio para las piernas es limitado. La butaca trasera tiene tres cinturones de seguridad inerciales –también dos anclajes Isofix para sillas infantiles-, así que legalmente puede llevar a tres pasajeros, pero la verdad es que sólo dos adultos pueden viajar con relativa comodidad.
El baúl es de 225 litros y acá está uno de los motivos para usar una rueda de auxilio temporal: si se hubiera llevado una rueda de tamaño normal el espacio para carga sería más pequeño todavía.
El baúl alcanza para guardar una valija y dos bolsos chicos –o para llenarlo con las compras de un carrito de supermercado cargado a tope-, pero tiene un doble fondo con separadores para esconder algunos objetos más. También hay otro guardaobjetos muy útil bajo el asiento del acompañante.
Para llevar más carga, el respaldo trasero se puede rebatir por mitades.
Motor y transmision
El motor 1.2 con 16 válvulas es uno de los más modernos de su segmento. Es silencioso, eficiente y muy compacto. Acá también Hyundai Argentina optó por el camino de la diferenciación.
Podría haber elegido un 1.1 de 65 caballos más económico, pero decidió importar el 1.2 de 78 caballos para ofrecer unas prestaciones algo mejores. Los consumos de uno y otro son muy similares, en torno a los 5 litros cada 100 kilómetros como promedio.
La caja manual de cinco velocidades no tiene un tacto muy agradable, pero es fácil de operar. En opción se ofrece una versión con caja automática de cuatro marchas, pero cuesta 1.500 dólares más.
Comportamiento
Un citycar es un auto diseñado básicamente para manejar en la ciudad y en este aspecto el i10 aprueba con nota destacada. Es muy ágil y fácil de manejar. Todos sus comandos son blandos y la dirección asistida es muy ligera, pensando seguramente en el público femenino y en facilitar las maniobras de estacionamiento. Su diámetro de giro es de apenas 9,2 metros.
Otro punto destacable es la buena insonorización del habitáculo. El Spark de Chevrolet comparte muchas virtudes de practicidad con el Hyundai, pero el i10 se destaca por este tipo de detalles que aportan mucho a la calidad que percibe el usuario en el manejo cotidiano.
La elección de una mecánica un poco más potente por parte del importador obedeció también a la intención de brindar mejores prestaciones ante una eventual salida a la ruta.
Los casi 80 caballos de potencia son muchos más de los que necesitaban nuestros padres para llevarnos en largos viajes de vacaciones cuando éramos chicos, así que las prestaciones no son un problema. El i10 alcanza una velocidad máxima de 168 km/h y puede mantener ritmos elevados sin mayores problemas.
Claro que, los tiempos para realizar maniobras de sobrepaso, se estiran de manera notable en función de la cantidad de pasajeros y la carga que se lleve.
El andar en rutas es más que aceptable y llevadero, siempre y cuando se circule por caminos bien pavimentados. En caminos secundarios, el i10 se torna bastante saltarín. No es un problema de la suspensión –independiente en el tren delantero, semi-independiente detrás-, sino de su corta distancia entre ejes (2.380 milímetros).
Otra limitación para hacer largos viajes –además del mencionado auxilio temporal- es su pequeño tanque de combustible, de sólo 35 litros.
Conclusion
Con una calidad de terminación, un equipamiento de seguridad -frenos ABS y airbag para el conductor- y un diseño moderno que son ejemplares para su segmento –y otros superiores-, la llegada del Hyundai i10 es una buena noticia para nuestro mercado. Debido a las medidas diminutas de su baúl, su tanque de combustible y su distancia entre ejes nunca lo recomendaría para una familia que esté a la búsqueda del único vehículo del hogar.
Sí, en cambio, es muy apropiado para una persona sola que tal vez nunca use su auto para hacer viajes largos o –mejor aún- para quienes ya tienen un auto amplio y confortable, y andan a la búsqueda de un segundo auto: un transporte ágil, maniobrable y con bajo consumo para el uso cotidiano en la ciudad. El i10 tal vez no sea el mejor de todos, pero sí se puede decir que es el mejor de los segundos.
Carlos Cristófalo
Fotos de Nicole Oppenheimer






